En su sitio
web, dicen:
“Chigre, balde, tendal, bochinche, gaznápiro, trápala… Nos van faltando dedos para señalar todas esas cosas que se convierten en espectros del pasado porque la palabra que las nombra desaparece. La Escuela de Escritores y la Escola d’Escriptura del Ateneo de Barcelona quieren celebrar el Día del Libro proponiéndote una labor de amor a la lengua: apadrinar palabras en vías de extinción”.
Cualquiera puede participar y puede hacerse con palabras tanto en castellano (haciendo
click aquí) como en catalán (haciendo
click aquí).
Estas son algunas de las palabras sugeridas por escritores e invitados especiales:
Juan Cobos Wilkin, poeta, escritor y crítico literario, ha elegido la palabra:
lubricánJuan Antonio González Iglesias, premio Loewe de Poesía 2007, ha elegido la palabra:
cascarriasMarta Rivera de la Cruz, escritora, ha elegido la palabra:
purruelaY estas son las últimas palabras ingresadas:
Anabel Rodriguez Sanchez, de Guadalajara (México) ha elegido la palabra:
cachivacheDaniel Labra, de Santiago (Chile) ha elegido la palabra:
irredarguibleNorma Nava, de La Reja, Buenos Aires (Argentina) ha elegido la palabra:
honorabilidadLa lista de las palabras apadrinadas hasta el momento, puede consultarse
aquí.
Me puse a pensar y no es fácil decidirse, sobre todo, porque muchas de las que se me ocurrían pertenecen (o pertencían) a alguna clase de lunfardo o
argot.
CACHIVACHE me parece perfecto. No se la puede dejar morir así como así, merece un destino mejor, todavía es joven y se la nota vital.
Hay otras, como
GALOCHA (calzado usado para andar por suelo muy mojado) o
GARITA (torre pequeña que se colocaba en la intersección de dos calles desde donde un policía dirigía el tránsito) que lamentaría que se extinguieran pero, sé que mueren simplemente porque desaparece el objeto que describen. No es agradable pero parece una muerte más natural, más digna. A todos nos llega la hora y las palabras no pueden ser la excepción.
Pero otras, merecen una nueva oportunidad, al final, me decidí por dos:
BERRETÍN: capricho, deseo vehemente, ilusión.
COMPINCHE: amigo, camarada.
¿Por qué? no sé. Me gustan, suenan bien. De vez en cuando las uso, las saco a pasear un rato para que tomen un poco de aire fresco. Luego, vuelven a su rincón y se quedan esperando.