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Un mail de Renton me ha dejado pensando, algo que, en Buenos Aires, un fin de semana largo, es casi lo único que se puede hacer salvo ver películas repetidas por los canales de cable.

Este es el resumen de la noticia en cuestión:

Los defensores de la privacidad han mostrado su preocupación ante las declaraciones del presidente del buscador, Eric Schmidt. Este hombre afirmó que Google quería ayudar a sus usuarios a organizar sus vidas y a decidir, por ejemplo, qué hacer con su tiempo libre o qué trabajo elegir.

El producto que ha levantado tantas ampollas es el recién presentado 'iGoogle', la página de inicio personalizada del buscador con acceso al historial de búsquedas del usuario, al correo electrónico de Gmail o a su calendario.

Con ello la empresa estadounidense pretende crear la más completa base de datos de informaciones personales sobre las personas que usan Google.

En varios análisis y editoriales, la prensa británica expresa hoy su inquietud por la cantidad de información que maneja ya Google gracias a sus varias bases de datos.


Pero Google no está solo, Yahoo posee su propio proyecto de tecnología de búsqueda, llamado Proyecto Panamá, que analiza los intereses de los visitantes para elaborar con ellos un perfil personal.

Los defensores de la privacidad temen que la acumulación de datos personales en internet representa una invasión creciente y clandestina de las libertades civiles. Según se dice, el organismo que representa a las agencias europeas de protección de datos personales ha escrito a Google para solicitar más información sobre su práctica de retención de datos.

Este revuelo coincide con la noticia que Google ha invertido cerca de 4 millones de dólares en una pequeña firma de investigación genética llamada 23andMe, una de cuyas fundadoras, Anne Wojcicki, es esposa de Sergey Brin, co-fundador del buscador.

El objetivo de 23andMe es crear una enorme base de datos de genes humanos.

Según puede leerse en el blog de Martin Varsavsky:

"El procedimiento es el siguiente: 23andMe suministra a sus clientes un kit para análisis de saliva. Una vez procesada la muestra, 23andMe construye desde la misma un mapa genético del donantes y entrega le los resultados a través de su sitio seguro en Internet. Además los mete en la base de datos que puede ser anónima o no según opción del usuario (tal como es hoy nuestra presencia en internet, con nick o nombre real)."

Al parecer, la combinación del perfil genético y del historial de internet del usuario hace temer que pueda crearse algún tipo de herramienta que permita determinar el comportamiento futuro de cualquier usuario de la red.

Es por todo eso que, en error500, hablan del fin de Google como empresa "cool":

"Se acabaron los tiempos en que era mirada casi unánimemente con simpatía y cada lanzamiento era celebrado con parabienes por bloggers y prensa. El proceso no ha sido repentino, no ha habido ningún escándalo que haya cambiado la imagen de la marca de un día para otro, sino que ha venido dado por un buen montón de movimientos y la propia inercia de su éxito."

Algunos de los puntos que resaltan parecen razonables. Por ejemplo, el gigantismo, algo que no es del agrado de la gente común.

Quien luchaba contra los monstruosos Yahoo o Microsoft despertaba simpatías pero, en el momento en que David derrotó a Goliath y se transformó en rey, aparecieron grupos opositores que intentaron derrocarlo. Parece inevitable, un pastorcito es una imagen agradable pero un rey todopoderoso nos parece repugnante, nos produce rechazo, nos da miedo.

La sensación, real o imaginaria, es que Google sabe demasiado y tiene el desparpajo de decirlo abiertamente, nos ofrece "recordar", nos ofrece "ayuda", nos ofrece "pensar por nosotros".

Me da la impresión que estamos sufriendo el síndrome del Doctor Frankenstein, si es que algo así existe.

Recuerdo el caso de una empresa que, para eliminar las ratas de sus depósitos, compró unos hurones. El resultado fue casi inmediato pero el problema actual es que no saben que hacer para eliminar a los hurones. Incluso, hay quienes empiezan a creer que preferían las ratas.

Si creamos monstruos es culpa nuestra, será que necesitamos que alguien pelee nuestras batallas. Este es el caso de Google ¿Existen otras opciones? si, claro, ¿las usamos?, no, generalmente no ¿por qué? cada uno dará su respuesta, en mi caso, me parece cómodo y eficiente ¿resigno algo? claro, siempre que elijo resigno algo ¿será demasiado? ¿hasta dónde lo aceptaré? ¿cuál es el límite? Sólo son preguntas retóricas.

REFERENCIAS:
  • El Gran Hermano. Un pequeño cuento, sobre una posible realidad.
  • Solucionado problema con historial de búsquedas en Google.
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