Hace
un tiempo, contaba cómo quedé fascinado con la primera
PC que vi. Era en blanco y negro pero igual, comparada con mi
Commodore 64, parecía una nave espacial. No entendía cómo funcionaba. Me explicaban pero era inútil, me perdía entre tantos:
C:\..
CD GAMES
CD SIMCITY
DIR /P
[...]
SIM.EXE
y ahora, imprimís la ciudad.
Cranshhhh, crick, cranshhhh, beep-beep beep-beep beep-beep. Mis ojos que se abren como el dos de oros.
Pasaron meses hasta que logré juntar coraje y plata suficiente para tener una de esas cosas, no es fácil comparar precios pero, a ojo, diría que valían el triple de lo que valen hoy. Una tarde, en una cueva no me acuerdo en que parte del centro de la ciudad, compré una, como el monitor no lo tenían ahí, me volví a casa a esperarla. Tres horas después, tenía mi
PC AT 286 instalada,
1 MB de memoria, un procesador
Intel 80286 16 bits, reloj de
8 MHz, monitor
VGA (¡
256 colores distintos!) un disco duro de
20 MB. Imaginen, miles de veces más que mi
C64 a la que desarmé con cuidado, guardé en el placard y le di las gracias por los servicios prestados.
Ese día, conocí a
Bill Gates.
No la quería tocar. Me mostraban cómo usarla, tomaba notas en papeles que pegaba en la pared. Pedí que me pusieran
SimCity y, en un momento, a la nochecita, me quedé solo con frente al monstruo.
Con cuidado, trataba de ver qué se podía hacer, así que del
C: al
C:DOS y al
C:\GAMES. vía
C:\.. Una tarea más que difícil. Suficiente para un primer día.
Claro, uno hace lo mismo que cuando se muda. Hay
50 canastos con cosas imprescindibles pero buscamos en el fondo del que está mas abajo, algún pequeño objeto una foto, un adormo y lo ponemos en cualquier lugar. Es la bandera que clavamos para decir: esto es nuestro. Hola nuevo mundo.
Busqué y encontré eso que parecía más familiar.
En un directorio (eso que ahora llamamos carpetas), encontré el
GWBASIC.
Ah, después de tanto tiempo, por fin algo familiar, por lo menos podrìa meterme otra vez en tema. Lo tengo que confesar, Durante semanas, me sentí arrepentido de la compra. Es muy simple: no podía hacer nada.
Pero el destino es cruel.
GWBASIC me sorprendió. Era (
es) una porquería. Nunca entendí como, con tantos otros ejemplos de intérpretes
Basic en computadoras personales mucho menos poderosas y sofisticadas, no se les habrá ocurrido utilizar (copia, robar, tomar prestado) algo mejor.
Escribir era algo de terror. Acostumbrado al edito de la
Commodore, listar, modificar, buscar, era una tortura. Ni que hablar de las posibilidades técnicas, ¿sonido? puros
beep beep beeps (adiós a la música) ¿gráficos? ay Dios, rayitas y caracteres
Ascii,
sprites y cosas así, no, nada. Intenté traducir algunos de mis viejos programas y el resultado fue patético.
Tenía dos alternativas, o sacar la
Commodore del placard, o buscar por otro lado. Mientras tanto, seguía aprendiendo los comandos del
D.O.S. (eso negro que ya ni se ve en
Windows) y haciendo
archivos batch para no tener que escribir larguísimos
paths. Poco a poco, fui acumulando programas que iba instalando, bueno, eso es un decir, simplemente había que copiarlos del
diskette a la
PC.
Así, mis día se fueron haciendo más surtidos. Los juegos se compraban por monedas en algún local que siempre estaba al fondo de una galería. No recuerdo que existieran casas especializadas ni
software original.
El
Príncipe de Persia (una maravilla en blanco y negro que había que correr en modo
Hércules),
Civilization, el precursor de
Age of Empire, un programa gigantesco que venía en
3 diskettes, esos enormes discos flexibles. Y claro, los utilitarios. Un espantoso programa de "dibujos" tipo
clipart para imprimir y el
WordStar, mi primera experiencia con un procesador de textos. Algo indescriptible. Había que oprimir
CTRL+SHIFT+L+Q con la mano derecha,
ALT+Y y pulsar
SPACE mientras se está pardo de cabeza cantando la
Marsellesa y una palabra se pone en negrita. La tecnología al servicio del hombre. En
15 minutos me dí por vencido. Yo veía como los otros escribían y apenas se les veían los dedos. Magia negra. Seguí con mis papeles y mis lápices.
Por suerte, no pasó mucho tiempo hasta que una mano generosa me alcanzó unos
diskettes y unas instrucciones bastante sencillas pero aterradoras. Decían, tomá, cambiá el sistema operativo y poné este, es el
DOS 5.0 (el mio era el
3.0, el
4.0 era algo así como un innombrable) que es mucho mejor y, de paso, podés meter el
Word que es un procesador de textos bastante bueno.
Con temor rayano en el pánico, seguí las instrucciones y, a simple vista, no había mayores cambios. Más archivos en el directorio del
DOS y nada más. Copié y puse el
Word 5.0 pero no funcionaba en mi
VGA así que tuve que hacerlo correr en blanco y negro. Maravilla de maravillas, esto era normal, adiós
WordStar, a otra cosa, mariposa. Como anexo, también metí el
Lotus y, ahí me enteré que existía algo llamado planilla de cálculos.
Ah, me olvidaba del
Norton (hola,
Peter, ¡qué tiempos aquellos cuando hacías programas en serio!, ¿qué te habrá pasado?, ¿las malas companías te llevaron por caminos equivocados?). El
Norton Commander era un lujo en azul y negro. Una explorador de archivos con funciones que aún
Windows no tiene. El doble panel es algo elemental para manejar archivos, ¿alguien le puede decir a
Bill Gates?, la edición rápida, tanto en
ASCII como en hexadecimal, ¡por Dios!
Ahora, chusmear el contenido del disco duro era simple, hasta me compre un mouse y entré en el maravilloso mundo del
click click.
¿Qué es ese archivo?
COM DAT PIF BIN, ¿así que esto es una especie de header? ¿todos comienzan igual? interesante.
¡Upa!, en el directorio donde estaba el
GWBasic se han agregado unos archivos. Uno, se llama
QBasic ¿y esto?
Lo ejecuto sin más ni más, primero, porque soy así de atolondrado y segundo, porque en esa época, lo peor que podía pasar era tener que apretar el botón de
reset.
¿Ah! maravilla de las maravilla. Felicidad. Esto sirve, esto funciona "normalmente". Volví a renacer. Hola
Basic, tanto tiempo sin verte. El hijo pródigo ha regresado a casa. Ese, justo ese, es el momento en que realmente comienza todo. Juro que pensé que ya todo estaba listo, que la tecnología me había llevado a su pináculo y que no había nada más que pudiera sorprenderme.
Hasta me dieron ganas de volver a jugar un poco :D
El mundo, sin embargo, siguió girando sin mi consentimiento. No faltaba mucho para que un día como cualquier otro, me enfrentara con Windows y con un universo que parecía no tener límites: internet.
Pero eso, será tema de otra historia.